El aparato es bastante grande e incluye una cámara instalada sobre unas gafas, que capturan las imágenes y luego las transmiten a un dispositivo externo a través de un cable para procesarlo. Los datos son después enviados al implante, que estimula la retina y permite que la información llegue los centros de procesamiento de visión del cerebro.
No es lo mismo que ver con un ojo normal, más bien permite reconocer objetos grandes, como un auto o un edificio. Bionic Vision también trabaja en uno más certero que podría ayudar a los pacientes a reconocer caras o incluso leer textos con letras grandes, que podría entrar en pruebas en 2014.
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